viernes, 21 de febrero de 2014

El Luto, el amigo, la familia



Siempre supe forjar mi propio camino, pero más que nada estos últimos años;  donde supe armar un perfecto cerco emocional que decididamente iba a proteger mis metas. Mis problemas son míos y de nadie más, y las soluciones solo podrían venir de mi capacidad resolutiva; no quería ayuda externa ni la consideraba necesaria. Así y todo, nunca dejé de cumplir lo que consideré, de manera justa o no, las responsabilidades hacia mi familia.

Por eso aplacé mis vacaciones en el exterior y decidí llevar a mi vieja a la costa, su estado emocional lo ameritaba; y a mi sinceramente no me costaba nada esperar otro año más para viajar a un nuevo destino que alimentara mi ser.

Más allá de que el hecho de volver a la costa argentina (por décima novena vez) me resultaba tedioso, poder descansar al menos una semana me iba a recargar las pilas para encarar el nuevo ciclo que se avecinaba.

Pero ayer, mientras estábamos en el departamento de la costa, mi hermano me manda un mensaje de texto seco, cortante, que me deja paralizado.... "Murió Sparky".

Repito en voz alta lo que dice y le cuento a mi vieja. Ella entra en crisis y empieza a llorar, su hijo no reconocido había muerto. Lo primero que sentí es mucha culpa, traje a mi vieja para hacerla sentir mejor, pero la alejé de mi perro en su peor momento.

Lo primero que se me ocurrió preguntarle fue si se había despedido de él, lo repetí varias veces hasta que obtuve una respuesta positiva; después la abracé un largo rato, no podía flaquear. Decidí llevarla a comprar ropa, a comer y por último al cine; tenía que despejarse si o sí mientras no paraba de llorar. Por ella, ese día me convertí en creyente, en entretenedor... en todo lo que necesitase.

Al final del día ella estaba descargada, consolada; aproveché ese momento para ir a la playa de noche y estar solo. Mirando el cuarto menguante fijamente, me doy cuenta de que el cerco estalló y los pedazos estaban dispersos por toda la playa. Mientras los recogía, pude notar que había un pedazo que había cambiado, el mismo se había convertido en un recuerdo. El recuerdo describía un momento clave en mi relación con Sparky, cuando lo abracé y le dije "Sos MI perro" y pareciera que el me respondió "Si, y vos sos MI familia"

Gracias, Sparky, te ganaste el derecho de ser mi primer gran pérdida familiar. Siempre te voy a recordar.

sábado, 17 de agosto de 2013

Sacrificios.

Creo en el contexto actual del sacrificio. Su idea, que prima en orígenes más violentos o exacerbados, tienen un motus más heroico en los tiempos que corren.

Para mi es muy saludable el sacrificio por alguien que amás/querés. Es una práctica que nos mide como personas que sienten que pueden confiar en otras hasta límites impensados. Podemos hablar de las relaciones a distancia o de aquella persona que tiene como compañero de vida alguien que tiene que viajar constantemente por trabajo. También podemos hablar de la persona que cae en desgracia o una enfermedad grave y ver que su media naranja no lo abandona aunque esto implique una vida de sufrimiento para ambos.

Qué mueve a esa gente en aceptar el sacrificio? La recompensa individual de sentirse mejores personas? Sentir que el precio lo vale por lo que su pareja les hace sentir? Yo creo que para que el sacrificio sea valedero primero tiene que haber un fin muy marcado, y es saber que eso te hace feliz.

Por eso no puedo evitar pensar en mi vieja cuando escribo esto. Como ella se quedó con nosotros a sabiendas de que sufría con mi viejo, a sabiendas de que tal vez se arruinó la vida por tomar esa decisión. Para ella había un precio a pagar que era acompañarnos durante gran parte de nuestras vidas, como correspondía.

Pero si mi vieja se hubiera separado, aunque nos hubiera visto menos, tendría más chances de ser feliz, por eso creo que su apuesta a largo plazo fue claramente un error.

Como lo es para lo que ocultan su sexualidad porque creen que sus padres van a sentir vergüenza y tienen una imagen   de familia que respetar. Su felicidad de poder mostrarse como es el mismo, queda aplazada por visiones mezquinas de una sociedad que ya está marcando claramente una diversidad. Como el que decide estudiar la carrera de la familia, solo por tradición, pero no por convicción.

En ese caso, los sacrificios son absurdos, pero justificados para aquellos que creen que su felicidad depende de la de otros exclusivamente.


***

Hace unos años, por una cuestión laboral, tenía un asiduo contacto con un centro de oncología muy importante en el país. Recuerdo a la secretaria de dicho lugar, con la cual tuve más de una discusión, porque ella me reclamaba la medicación para quimio de los pacientes pertenecientes a la prepagaba en la que yo laburaba.

Siempre me decía que tenía que usar la medicación que había llegado para otro socio de otra prepaga para suplir esa falta y que el socio, que paga bastante dinero, no pierda el turno.

-Y PAMI?

- Y PAMI qué?

Ese centro también trabajaba con PAMI, pero los que estaban en tratamiento por medio de ellos perdían el turno; algo que era claramente una locura ya que no estábamos hablando de kinesiología por una torsión de tobillo, estábamos hablando de achicar un tumor.  Esta es una de las grandes desventajas de la salud pública, claramente.

Traigo esta anécdota a colación debido a que años después, tuve contacto con un socio que me hizo un planteo muy peculiar. El hombre estaba pagando la prepaga de su padre, que estaba bajo tratamiento de quimioterapia por un tumor en el cerebro (cual Walter White, ponele).

Su planteo más allá de lo lógico, me sorprendía porque esperaba que mi respuesta fuera sincera.

- Vale la pena que le siga pagando la prepaga? Se que PAMI se lo cubre

Si nos basamos en la anécdota anterior, mi respuesta no era muy difícil de dilucidar, pero para mi fue tampoco fácil decirlo porque me considero un férreo defensor de los servicios públicos (con sus defectos y virtudes)

- No le recomiendo la baja del socio al prepago, señor.

Es lo poco que le pude decir, no quería enumerar argumentos, no solo porque no había tantos, sino que el puntual era suficiente para confirmarle nuevamente que continuar con el servicio era la mejor opción.

- Pero estoy sin trabajo, voy a tener que vender todo para costearlo hasta que encuentre uno nuevo.

Ante ese dicho solo me mantuve en silencio. Qué le podía decir? Solo él podía saber si su sacrificio lo valía.


Una vez terminada nuestra charla, decidí agendar el nro de socio del anciano; no podía negar que la curiosidad me invadía en su momento. Quería saber si el hombre la iba a mantener, me imaginaba que vendía todo para arriesgar su bienestar y poder darle un par de meses más de vida.

Pasados unos meses, decidí chequear su cuenta y estaba de baja; pero el motivo fue el óbito del anciano. El hombre nunca dejó de pagarle el prepago por más que estuvo sin trabajo durante mucho tiempo. No hubiera sido un abandono si lo dejaba en PAMI, pero si se arriesgaba que su nivel de su dolorosa vida lo fuera mucho más.









miércoles, 31 de julio de 2013

Chances.

Vivimos una vida bastante larga. Aunque nos encanta aducir que el tiempo pasa volando, la vida de por sí es un compendio de décadas que nos da literalmente casi una infinidad de posibilidades para realizarnos como personas. Ésto, aunque mucha gente lo discuta, no es ninguna teoría; es un hecho.

Muchos pueden objetar que el ambiente puede ampliar o acotar las chances, pero negarlas en su totalidad sería absurdo. Generalmente la gente que niega que existen variedad de chances, justifican los malos actos de aquellos que tal vez, por más difíciles que sean, tenían otras opciones.

El caso de una persona que comete un ilícito, justificando su ambiente social por ejemplo, es eludir la idea de que somos falibles; esa persona tiene derecho a equivocarse, pero nosotros no tenemos derecho a mentirle justificando sus actos.

Lejos de tener un pensamiento individualista, sigo creyendo que mucha gente puede necesitar ayuda para influirla en tomar chances variadas, pero claramente lejanas a aquellas chances que solo pueden generarle un espiral de destrucción.

De la misma manera, mucha gente denomina como situaciones de "suerte" aquellas donde la persona, que se encuentra en una situación de desgracia, puede salir de la misma airoso. En ese caso no estaríamos subestimando la capacidad de aquella persona por haber tomado su mejor chance?

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Las empresas no creen en las suerte, simplemente abusan de las chances. Toda corporación tiene su departamento comercial para atraer al público y su séquito de abogados para amortizar cualquier daño intencional.

Una prepaga, por ejemplo, le resulta más económico tener menos ambulancias a pesar de que esto genere que mueran más socios. Tienen 2 puntos a favor en esta medida, el ya mencionado y no mantener el costoso tratamiento del avejentado socio, que había pasado a ser una pérdida económica. La única contra en esta jugada, es la posibilidad de una cierta cantidad de juicios, pero aún así, el costo sigue siendo menor. Vale aclarar que hablamos de dinero y no de vidas, no existe una concepción moral en la ganancia espuria

***
Chances para soñar, chances para seguir una estructura o romper el molde a cada paso de que das. Chances de amar a alguien como para no se suelten jamás o dejarla ir porque ella ya no siente lo mismo (aunque vos sí). Chances de llorar y ser llorado cuando no estés más, chances para corregir lo que hiciste mal y enmendar; aunque lo roto ya roto esté.

El mayor riesgo de tomar chances, es no tomarlas. Por que para esas personas sí, el tiempo pasa volando.




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miércoles, 27 de febrero de 2013

Yeah, cause 32 is like 23 but just a little more tired.

Una de las virtudes que destaco ante la tragedia de cumplir años es que sigo viéndome al espejo y el reflejo no me resulta tan dispar de cuando tenía 25 años.

Pero no quiero considerarme un ser frívolo y por suerte no es lo que más destaco.Con esto quiero decir que decidí hacer un cambio que seguramente será menor para los que visitan este blog , pero enorme para mi con respecto a la manera que me venía manejando.

Nunca me importó lo que piensen los demás de mi, pero sí me importaba lo que yo mismo pensaba de mi.. hasta ahora. Por eso aunque me sigo considerando un escritor mediocre, por supuesto, me pareció que inaugurar un blog a casi vísperas de los 20 años de creer que puedo cautivar corazones y mentes con mis relatos, era más que una interesante idea.

Valoro a la gente que adornó mis pareceres tanto positiva como negativamente en mi vida. Tanto aquellos que ayer recordaron la víspera de mi vitalicio con buena onda y sin necesidad de quedar bien con nadie como aquellos que se forzaron a olvidarlo y decidieron borrar cualquier rastro de recuerdo hacia mi persona. Si no fuera por ellos las palabras no estarían teñidas de vicisitudes que armen un compedio variado desde la comedia, la reivindicación y hasta la poesía.

En fin, se acabó momentáneamente este blog y espero que reciban con mente abierta y paciencia mi historial de cuentos de prácticamente la mayor parte de mi vida, desde los 14 años en adelante.

Saludos.

Ah! Casi me olvidaba el link!

www.thestorystartsnow.blogspot.com



jueves, 27 de diciembre de 2012

No name, just a balance.

Pasar otra navidad con mi familia ya me generaba tristeza. Las fiestas se habían convertido indefectiblemente en un parámetro para saber cuán desvinculado me encontraba con los que se suponen que son mis seres queridos.

De mi parte yo siempre quise estar, siempre supe lo importante que es para mi vieja ese festejo que lo valoraba más allá de ser una ferviente católica. A mi tampoco me desagradaba, eran 3 o 4 horas que tratábamos de ser una familia unida y al menos por ese lapso de tiempo parecía funcionar.

La cuestión es que los años suman problemas no resueltos y el rencor se vuelve palpable al nivel de no ser soportable. Por eso mi hermana dijo que no iría a nochebuena porque le parecía "aburrido", por eso mi hermano; por más que estaba con nosotros, se quedaba por el hecho de que tenía un hijo y no tenía lugar donde dejarlo. Por eso mi viejo dijo que se sentía mal y brindamos sin él como a las doce y cuarto de la noche del día 25. Éramos solo 4 personas las cuales solo 2 querían estar.. mi vieja y yo.

Salí a la una de la noche trayecto a mi casa con una sidra y una tuca bien cargada mientras cantaba Home Sick Home tratando de emular a Mike Patton. Últimamente los vicios ayudaban a pasar los momentos más chotos de manera más holgada.

Irónicamente, el efecto que produjo en mi fue que las 25 cuadras que distan de la casa de mis viejos a la mía se convirtieran en un espacio para reflexionar el año que pasó pero no de una forma común. Las absurdas analogías que suelo hacer me vinieron a la mente en base a 2 recuerdos contrapuestos que me generaron cierta curiosidad porque definitivamente no creo en las coincidencias y efectivamente que haya pensado eso en este momento tenía que tener algún tipo de significado.

***

Hace unos meses atrás en el trabajo, pasando los momentos más álgidos del invierno, el supervisor nos informa que va a llamar por tanda de 2 personas porque nos quiere mostrar una escucha de un servicio de emergencia. Una vez pasada la primer tanda, uno de mis compañeros que participó de la misma me dice al pasar con los ojos enrojecidos "me parece muy de mala leche que nos haga escuchar esto". Semanas después este mismo compañero renunció al trabajo indicando que esa escucha le hizo pensar que no era saludable seguir allí.

Pero volviendo a dicho momento, mi turno de escuchar el llamado había llegado y fui tranquilamente al encuentro del supervisor para que termine con esto de una vez. Lejos de ser una sorpresa, la llamada efectivamente era un golpe bajo, realmente no entendía la necesidad de hacernos escucharlo ni aún aduciendo que tenía un fin didáctico.

La escucha nos mostraba como un compañero de la contraguardia hacía un RCP fallido. Específicamente un padre llama desesperado porque su hijo de 1 año se encontraba inconsciente en el piso sin ningún tipo de reacción. El operador indica correctamente el RCP.... pero de un adulto. Esto significa que le indicó al padre de la criatura que extienda los brazos sobre el pecho del niño y mande todo el peso de su cuerpo a esa zona. El  resultado era más que evidente, no solo los huesos de la costilla, siendo tan frágiles a esa edad, estallaron sino que le empezaba a salir sangre por todos los orificios existentes.

Los gritos del padre desaforado eran escalofriantes "reventé a mi hijo!" decía con total desesperación. El operador se encontraba desesperado y no sabía que decirle; escuchar de fondo los llantos desesperados ante ésta situación demoledora le quitaba el aliento a cualquiera. El móvil por suerte había llegado finalizando la escucha lo cual produjo alivio a mi y a mi compañero que se veía horriblemente perturbado.

-No me parece que nos hagas escuchar esto - Le dije con total franqueza

- Somos operadores de emergencias entre otras cosas, tenés que estar preparado para este tipo de llamados.

- Esto es muy fuerte, a ese pibe hay que echarlo - replica mi compañero

El supervisor asiente con bastante rabia 

- No sé como este flaco sigue laburando acá.

Yo vuelvo a lo mismo, ya bastante molesto.

- Nos podrías haber explicado de que trataba el llamado y ya, sigo sin entender tu morbo

- Mi morbo? Chicos, mi trabajo es mostrarle esto para que estén preparados y no se equivoquen como él.

- Evidentemente no me entendés - Digo resignado - Pero se equivocó, no hay que crucificarlo - finalizo.

Esto provocó que la discusión se volviera más fuerte lo cual hizo que el resto de mis compañeros se acercasen a ver que sucedía.

- Eso lo decís porque vos no tenés hijos - Me rebate con un argumento endeble

Efectivamente era prácticamente el único de mi guardia sin hijos, lo que al parecer me desacreditaba para opinar sobre un error humano. 

- No entiendo porque mi opinión es menos válida por no ser padre, igualmente sabés que es muy probable que el bebé estuviera muerto mucho antes de que el padre hiciese la llamada.

Ante esa respuesta la guardia se puso a gritos con un intercambio de palabras no muy favorables hacia mi  persona, trato de interrumpir elevando la voz un poco más fuerte que el resto.

- Muchachos no me malinterpreten, a todos nos pone mal este llamado, me parece una locura tener que escucharlo. Es como el padre que cree que tirando a su hijo al río le va a enseñar a nadar. Fuera de eso es más que probable que este pibe sea nuevo y no haya sido capacitado como corresponde.

- El chico es nuevo, pero dudo que haya sido mal capacitado - responde fríamente el supervisor.

- Entonces vos decís que el operador hizo un RCP mal a propósito? Le digo irónicamente

- No, yo creo que se dejó llevar por los nervios y se equivocó

- Y vamos a crucificarlo porque se equivocó? Esto es una tragedia tanto como para los padres como para el pobre flaco que se equivoco, obviamente no al mismo nivel pero ya mucha culpa debe sentir como para que nosotros lo critiquemos.

No hizo mucha mella lo que dije, ya que el resto de la guardia escupía frases armadas como "si fuera mi hija lo voy a buscar y lo mato" o "Lo tendrían que rajar a la mierda".

Todos somos víctimas de las presiones de la sociedad, cualquier acción que hagamos en favor o en contra de cualquiera de manera directa u indirecta tiene su consecuencia plena de una forma u otra. Si no te juzga un tercero tu remordimiento hará el trabajo.

En base de una equivocación el juicio de los terceros me parece una hijadeputez. Ser víctimas del juicio público solo fomenta la idea de que no nos podemos equivocar y el hecho de la infalibilidad solo existe en no hacer nada. El que no hace nunca se equivoca.

El caso mencionado anteriormente es grave, definitivamente, pero no existe intencionalidad en el acto. Estuve todo ese mes preguntando si el flaco seguía laburando con nosotros. Esperaba que así sea, aunque realmente me había afectado el llamado y estuve como una semana recordando los gritos desesperados del hombre frente a la impotencia de ver a su hijo sin vida.


***

Recuerdo cuando empecé atender emergencias, pasó casi media década de esto. No era algo que me llenaba pero definitivamente era mejor que atender otro tipo de consultas para mi, ya que no tenía que ser amable para enviar una ambulancia, como mucho contenedor y no me resultaba de por sí complicado mantener la situación en control debido a la frialdad que me caracteriza.

También recuerdo que no había sido capacitado más que en el sistema y solo me dieron un glosario de las diferentes afecciones graves que podría llegar a atender. Irónicamente decidí recabar más información sobre otros procedimientos que no figuraban en el glosario solo para reforzar algo que deberían haberme informado ellos.

Nunca supe que me podía servir hasta que me llegó ese llamado.

Una madre llamaba desesperada porque su bebé no respiraba, tenía los ojos abiertos pero no emitía sonido alguno. La mujer presa del llanto no podía hacer lo que le pedía así que le pedí que me pase con el marido. El hombre mucho más tranquilo escuchó mis ordenes que básicamente las estaba leyendo de internet con total nerviosismo, pero trataba de la mejor manera de no demostrar incapacidad alguna para controlar la situación.

La garganta del bebé estaba atascada con un juguete, al no llegarle aire al cerebro su pequeño cuerpo estaba entrando en paro. El hombre quería meterle la mano en la boca para sacarle el objeto pero le grité que no lo hiciese ya que podría ser contraproducente y atascarlo más. Le pedí que lo ponga boca abajo sobre su pierna y le empezara a dar golpes secos en la espalda para que expulse el juguete.

El bebé escupió el juguete y recuperó la consciencia segundos unos segundos más tarde.

Lo que vino después me resultó engorroso, el padre diciendo que le salvé la vida a su hijo en pleno llanto y que podía contar con él para lo que sea. Le respondí que el único que salvo la vida de su hijo fue el y que solo le dí las mínimas instrucciones. Un par de compañeros me felicitaron pero nadie con jerarquía en la empresa dijo algo al respecto, lo cual más allá de lo injusto me resultó aliviador, no me interesaba ser un ejemplo de nadie.

A lo que uno va con esto es que los errores o las metas incumplidas son suficiente carga para uno para que otros lo remarquen. Por el contrario tus logros no son muy felicitados y no queda muy pendiente en el recuerdo de la gente. Lo bueno jamás dura.

Tal vez por eso mi balance del año es complejo....

No terminé con mi libro aunque crecí un montón como escritor, pero lo primero es lo que prima en mi.

No me compré el depto pero estoy mucho más cerca. Muchos en mi familia me recuerdan que no tengo lugar propio y que jamás debería volver a casa; lo cual prefiero tomar como incentivo más que crítica.

La facultad fue un relativo triunfo, porque todavía queda demasiado por recorrer y la culpa de no haber empezado y continuado, o en el mejor de los casos, terminado me persigue todavía.

Conocí muchísima gente nueva lo cual me abrió un mundo mucho más amplio, pero no llegué a conocer a alguien que realmente me moviera compartir cosas importantes.

Y el 2013 empieza.... y entiendo que ponerme metas es una forma de reconocer que hay mucho por recorrer todavía.

Pero desde que empecé este trayecto por más pálidas que haya tenido jamás perdí las ganas.

Y con eso es lo que me quedo.


Gracias por compartir mis pensamientos durante este año, lectores en silencio y algunos que me lo hicieron saber por otros medios, es reconfortante saber que le llego a mucha gente.

Y realmente lamento a aquellas personas que esperaban que continuara haciendo un blog de mero humor... sinceramente ya no me nace que sea solo eso y últimamente necesitaba hacer catársis lo mejor posible.


Gracias de nuevo por estar, un buen 2013 para todos.







jueves, 13 de diciembre de 2012

The Shallowness

El marketing es nefasto. Cualquier persona que se desenvuelva en ese rubro no es más digno que un criminal de poca monta. Su trabajo es marcadamente una tergiversación en base a un relato absurdo, en ésta su misión es más que simple; multiplicar nuestras necesidades que deberían ser simplemente dividas o acotadas en un plano de consumo menor.

Mientras este mundo sufre de una superpoblación incontenida, estos lacayos de corporaciones nos enseñan con ingeniosas publicidades que en verdad lo que consumimos diariamente no es suficiente. Que en verdad la razón de nuestra infelicidad es que el televisor no alcanza un nivel de pulgadas lo suficientemente amplio para compararlo con el vecino, o que un celular que tiene una función definida por agregados menores valga hasta 500 dólares más que uno básico.

En salud es inclusive más grave. Cómo hacemos atractivo el concepto de salud? En términos de publicidad mostrando una familia de tez preferentemente blanca jugando en el parque en toda su plenitud, una hija y un hijo para que encaje en el cuadro de paridad. Eso si, nunca hay un viejo en esas publicidades y todos sabemos porque. Tampoco muestran imágenes del quirófano donde se hace una operación que podría salvar la vida de esa persona porque no es estéticamente comercial. Por el contrario muestra de afuera sus instituciones como si de hoteles de lujo se trataran y jamás nombra a los médicos que trabajan en éstos lugares, que son básicamente los que dan prestigio a una institución.

La funcionalidad en este sistema es el último escalafón que interesa. La imagen es prioritaria es mostrar como se ve uno usando ese producto y no que sucede a largo plazo.

Me veo muy bien fumando..... cáncer, accidente cerebro vascular, enfisema pulmonar

Mi familia la pasa muy bien en Mc Donalds..... obesidad, diabetes, problemas cardíacos


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- Te gusta el cine?- Me dice mientras abandona los últimos jadeos del acto previo

- Claro!- Le respondo con una mezcla de  entusiasmo y cansancio. A su vez me preguntaba porque no habíamos hablado antes del tema.

-Ahh, a mi no me gusta el cine, la verdad

- Eh?! Por?

- Porque las películas son muy largas y me pierdo, además la mayoría terminan mal y no dejan un mensaje.

- Si te gusta ver cine no creo que te moleste que sean cortas o largas y con respecto al mensaje, las películas que "terminan mal" también pueden dejar un mensaje. Igual te referís a que terminan mal por qué la trama tiene un final tonto o mal filmado? No entiendo.

- No, no, por ejemplo que todos mueran al final, eso está mal! - Dice totalmente convencida.

- Pero...no sería un poco monótono que todas las películas terminen de forma feliz? Cuál sería el desafío?

- Qué desafío? Yo no miro películas para que me desafíe, solo la quiero pasar bien.

- Entonces qué importa el mensaje? También la podés pasar bien aunque tenga un final triste.

- Nooo, yo me pongo mal si termina mal - Insiste.

- .... Está bien - Digo resignado

- No estás de acuerdo?

- Creo que nunca estuve tan en desacuerdo con alguien.

Y esa era la cuestión. Qué hacía con una mujer que tenía este tipo de pensamiento? La respuesta mi cerebro la dividía en 2 partes. Primero yo no "estaba" con nadie, esto era meramente circunstancial. Segundo, lo circunstancial en consecuencia tiene una justificación meramente superficial; su cuerpo era increíblemente atractivo, por lo cual me invitaba instintivamente a estar con ella.

Pero también si me pongo a hilar fino, desde que me mudé nunca tuve tantas relaciones casuales donde ni siquiera sabía el apellido de cada una de ellas. Es como un vaivén de intenciones meramente carnales donde lo demás es mera excusa, lo que pensaba, lo que sentía era tan accesorio para mí como para la otra persona  y al parecer funcionaba hasta cierto punto.

Pero a la larga, como muchas cosas en la vida, son excusas. A partir de los estereotipos físicos simplemente me convertí en alguien superficial a la hora de interactuar (en muchos caso, no todos) con el sexo opuesto.

Lo peor de todo es que al no haber feedback, las relaciones solo se dictaminan bajo la lujuria, un momento que supera el esparcimiento a un hábito poco redituable al largo plazo.

Un gran amigo me dijo hace tiempo "Tu problema es el karma de los escritores, tu ego solo condice que para ser un buen narrador tenés que ser una persona obligatoriamente solitaria"

Si me pongo a pensar que solo me enamoré 2 veces en mi vida puede que  tenga razón. Y más si al otro día al viajar en subte me crucé con una mujer muy parecida a una de ellas y a diferencia de lo que suelo hacer cuando me gusta alguien, simplemente me quedé en el molde. Verla leyendo un libro mientras mostraba un intento de sonrisa me trajo recuerdos complicados.

Y pareciera que ya no quiero complicarme más la vida, lamentablemente.



jueves, 29 de noviembre de 2012

Defy the basterds

El mundo es un tedio. Esto por supuesto es una declaración basada en la vida cotidiana que todos sufrimos, o mejor dicho sin querer arrogarme los sentimientos ajenos, lo que yo siento.

Desde que me mudé hace casi año y medio empecé un proceso de fagocitar una rutina que hasta el día de hoy apruebo como única solución a algo que se aproxime lo más posible a lo que llaman felicidad.

Irónicamente este proceso comprende de tener que aguantar jefes que no te representan, profesores incompetentes, o una familia que omite tu existencia (hasta que te necesitan) entre otras cosas. Lo peor es que los fines de semana no son tal para mi, en mi caso la semana nunca termina.

Al almacenar bronca por lo anterior mencionado cuando salís a la calle sos una tromba de destrucción masiva. Puteás al colectivero, al peatón, al clima y todo que se te cruce en tu camino.

Por eso, hace unos meses me puse a analizar como hacía cuando era más pendejo para lidiar con mi familia, como hacía para sentirme mejor en esos momentos donde la presión te socavaba el pecho. Lo primero que se me vino a la mente eran 2 puntos clave de lo que era mi persona en ese momento.

1- Soy un caradura y no me importa 3 carajos lo que piensan los demás

2- Claramente era verborrágico.

Lo segundo y lo más importante de todo es que... sigo siéndolo.

Entonces ahora si puedo cuando entro al subte, cargo la tarjeta y espero que me miren saltar el molinete como un idiota. O les reclamo a los pasajeros que tienen que respetar la franja de los andenes ya que se pueden caer (esto por supuesto en un tono pseudo moralista) "Hay menores viendo señora,  alguien quiere pensar en los niños por favor?".

Antes me peleaba a muerte con el colectivero cuando no me dejaba subir al colectivo. Llegaba a reventar a patadas la puerta y putear como un desquiciado. Hoy solamente busco la manera de colarme, lo cual produjo una odisea entre chofer/pasajero que sigue hasta el dìa de hoy.

La lógica es simple, los colectiveros no dejan subir gente en algunas paradas porque refieren que el colectivo  está lleno, lo cual no es cierto ya que en verdad todos quedan voluntariamente atorados adelante. Como el chofer no tiene huevos de decir "métanse en el fondo o no arranco" los que esperamos en la parada sufrimos  el egoísmo y la desidia en forma de combo.

Pero hay una realidad y como un globo lleno de helio "todo lo que sube tiene que bajar" entonces.. Por qué no subir por donde bajan? Empecé a practicar dicha técnica como un acto reivindicativo y abusando del hecho de que efectivamente el colectivero no podría venir a buscarme porque "todos quedan atorados adelante."

Las primeras 2 semanas esto funcionaba a la perfección, habré estado sin pagar boleto al menos durante ese tiempo. Después los colectiveros decidieron cambiar de estrategia y dejaban a los pasajeros que bajaban metros adelante, entonces yo me ponía metros adelante también a propósito mientras la horda resignada que esperaba en la parada miraba como nuevamente me colaba.

Los colectiveros decidieron ir más allá y dejar a los pasajeros en la esquina otra cuadra, irónicamente después de un tiempo me habían calado la onda, ya que viajaba siempre en el mismo horario y hacía lo mismo. Me causaba gracia ver como el chofer me fichaba y aumentaba la velocidad para ir a la otra manzana. Ante esa situación decidí cambiar nuevamente la estrategia y ponerme justamente en la esquina a esperar al colectivo pero esta vez atrás de un árbol para que no me vean. Sin arrogarme un triunfo pleno tengo que decir que el resultado es satisfactoriamente mixto (50/50 de chances), pero nunca me interesó ganar o perder en esaa estupidez; simplemente el hecho de hacerlo me generaba satisfacción.

Otro ejemplo es en el gimnasio, donde volví hace unas semanas y tengo que lidiar con egomaníacos musculosos. Cuando me toca compartir una máquina con alguno de ellos y termino de usarla le pongo un peso muy superior al que ellos estaban levantando para que miren con cara de bronca.

Así hay muchas más y son todas pero todas realmente estupideces, no me cabe ninguna duda.

Ahora, si lo pensamos detenidamente... Qué más da? Los gestos menores absurdos son los que hacer que el  mundo sea más respirable.

Al fin y al cabo  como decía Bill Hicks, la vida es solo un paseo





 
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